Sabemos de la importancia que tienen las mentoras en nuestra etapa formativa, sobretodo en edades tempranas. ¿Tienes o tuviste alguna que haya influido de alguna manera a lo largo de ese trayecto? ¿Qué te llevó a querer iniciar una carrera investigadora/científica?
No hay una única persona pero claramente sí hubieron personas que me influyeron. Primero recuerdo a mi maestro Don Víctor en primaria donde aprendí que las matemáticas y “cono” (Conocimiento del medio) eran las asignaturas que más me interesaban. Recuerdo que deseaba tener mi propia tecnología, mi ordenador y videoconsola, que no era tan habitual entonces. Siendo adolescente, me enteré de que mi padre había comenzado a estudiar Ingeniería de Teleco y empecé a pensar que quizá yo podía y quería continuar ese camino. Luego hubo gente que me dijo que quizá eso no era de mujeres… y lo cierto es que yo no conocía a ninguna mujer ingeniera para entonces, seguía viviendo en Cuenca y conocí a una mujer que estaba estudiando ingeniería. Pensé que quizá sí se podía.
Ya en Leganés, en la universidad veía que iba avanzando y aprendiendo. Fueron años muy estresantes pero lo conseguí. A la investigación llegué por casualidad, al hacer el proyecto fin de carrera. Me ofrecieron compaginarlo con una beca y quise probar unos meses… Poco a poco fui entrando en la dinámica de ir estudiando, probando, descubriendo, aprendiendo… Durante esta beca tuve la oportunidad de trabajar junto al Prof. Peter Meissner de TUD en Darmstadt, que vino un año como profesor emérito a la universidad, señor que a punto de jubilarse seguía manteniendo la pasión de descubrir y de probar en el laboratorio… trabajar con él fueron muchos dolores de cabeza de tanto estrujarme los sesos pero fue muy motivador… sin duda él fue otro gran referente. Tras unos meses me propusieron hacer la tesis pero fui reticente, pensaba que iba a ser demasiado absorbente pero con el paso del tiempo acabé haciéndola y tomándomelo como un trabajo que me estaba apeteciendo hacer… ¡y me enganché a la investigación! Ahí tuve la oportunidad de trabajar con la Prof. Cristina de Dios como directora y también fue genial para mí ser dirigida por una mujer, además joven y cercana…y así terminé la tesis en 2016.
Partiendo de tus conocimientos sobre el perfil femenino dentro del ámbito empresarial, ¿podrías destacar alguna diferencia en la imagen que se tiene de la mujer en el mundo de la academia frente al mundo empresarial?
Yo diría que la diferencia en la imagen de la mujer depende de cada entorno concreto y, aunque ciertamente la empresa puede considerarse más competitiva no necesariamente va a haber más sexismo en ella. Es algo inherente a todos los espacios en los que nos movemos y yo creo que es imposible estar en un espacio libre de sexismo a día de hoy en cualquier entorno masculinizado, además muchas veces son cosas muy sutiles que no sabemos ni reconocer… A día de hoy las herramientas y la información existen para fomentar la igualdad de oportunidades, la inclusión y la presencia de diversidad. Podríamos buscarlas, aprenderlas, recibir formación e instaurar políticas. No se aplican ni en academia ni en empresas grandes ni pequeñas, si acaso pequeñas charlas que son más un lavado de cara que una aplicación real al entorno. Seguro que hay alguna excepción, no quiero generalizar tampoco.








